Me he dado cuenta de
que después de cumplir los 15, me decepciono cada vez más con cumplir años.
Desde que comienza mayo me empiezo a sentir ansiosa y triste al mismo tiempo, y
mi cumpleaños es a finales de mes. Y creo que se debe a que es en esa fecha en que
me doy cuenta de que muchas cosas a nivel personal siguen iguales, y no sé
cuándo cambiarán.
Siento
que tengo las mismas libertades que cuando tenía 16, he ido perdiendo amigos
cercanos, mis papás me siguen tratando como a una niña, siento que dependo demasiado de mis padres para la edad que tengo.
Siento que "no conozco mundo", que vivo en mi pequeña burbuja pero no
conozco la realidad. Siento que la situación de mi país me ha robado las cosas
más pequeñas y esenciales de la vida como caminar en la calle sin miedo. Por
otra parte, no es que no me crea madura, sino que a veces tengo unas
inseguridades tan arraigadas que me hacen sentir de 15, y ya me estoy acercando
a los 20.
Yo
siempre tengo altas expectativas para casi todo en la vida, un ejemplo es con
los cumpleaños. Es mi día favorito del año, tanto el mío como el de los demás.
Me encanta hacer que sea especial para los que quiero y para todo el que
conozca. Quizás por eso espero también que me ayuden a que mi día sea especial,
y en los últimos años ha sido todo lo contrario.
Mis
cumpleaños después de los 15 han ido como en bajada. Me acuerdo que cuando
cumplí 15, como fui la primera de mis amigas en cumplirlo, todos estaban igual
de emocionados que yo. Todos mis amigos se pusieron de acuerdo y planearon una
fiestita de quinceañera para mí. Cuadraron el salón de fiestas, la comida, las
bebidas, la música, los globos, las mesas, la decoración... todo. Y fue super
especial.
Luego
de eso es que digo que todo fue como en bajada, y no es por el hecho de que no
me hayan hecho una fiesta como la de mis 15, sino porque simplemente fueron
días normales. Cuando cumplí 16 en 2011, no hice nada, recuerdo que ese fin de
semana hicimos una reunión con mis amigos pero no era por mi cumpleaños. No sé
por qué, pero me aburrí como nunca y no la pasé nada bien. Además fue en casa
de una chama que era más o menos amiga de nosotros pero a mí nunca me terminó
de caer bien.
Sin
embargo, mi cumpleaños 17 sí mejoró (en cierta forma), en la mañana fui a un
ancianato con unos amigos para hacer obra social, al mediodía salí a almorzar
con mis papás en un restaurant bonito de Maracay, y en la noche mis amigos me
hicieron una reunioncita linda en casa de Mario, y aunque las cosas que se
necesitaban se iban a llevar entre todos, la familia de Mario terminó poniendo
casi todo porque nunca se terminaron de poner de acuerdo. Pero ese no fue el
problema, sino que Mario bebió mucho porque estaba mal porque yo no le prestaba
atención de la manera en que el a mí. Y bueno, toda la larga historia de
nosotros. Ese día fue chévere, exceptuando el hecho de que Mario no estuvo en
la reunión por lo mal que estaba. Lo malo fue ya en la madrugada cuando mis
amigos se habían ido y sólo me quedé en la sala con unos que estudiaban conmigo
pero no eran mis amigos como tal. Cuando ya me iba, Anabel me dio una bolsita
con un libro de Cortázar que me había dejado Mario y no me lo había dado esa
noche. En fin, fue un día muy extraño con muchas cosas lindas y otras muy
incómodas y tristes.
Cuando
cumplí 18 el año pasado, tuve que levantarme a las 5 de la mañana para ir a la
Universidad de Carabobo a presentar la prueba de medicina. Estuve triste y muy
cansada todo ese día, además de que me dijeron que no quedé en la carrera. Sin
embargo, ese día Mario fue a mi casa y me alegró muchísimo la tarde, me regaló
Rayuela y el collarcito de corazón que aún no me quito nunca. Mi abuela y mi
tía vinieron desde Punto Fijo sólo por mi cumpleaños, pero no pude pasar mucho
tiempo con ellas por estar en la Universidad y luego con Mario. Por esas fechas
el año pasado, el carro estaba en el taller y para ir a misa tuvimos que tomar
un taxi, me fui como una loca sudada y vestida feo, y me encontré en la iglesia
a nada más y nada menos que mi primer novio. Me quería como morir.
En
tres días cumplo 19 años y no puedo evitar sentirme triste. Algunos de mis
amigos están en Caracas, Arnold está en Miami, Jonas en Berlín y, para colmo,
Mario está aquí en Maracay. Con mis amigos de la universidad, aunque llevo poco
tiempo conociéndolos, los aprecio... el problema es que no termino de sentirme
a gusto con ellos, porque siempre terminan hablando de sexo, todos los días y
casi todo el día. Y a mí no me queda otro remedio que quedarme ahí, callada y
tratando de sonreír aunque por dentro me esté muriendo por decirles que coño,
ya basta. Y sé que no puedo pedirles que me hagan la super fiesta, y tampoco es
lo que quiero. Yo creo que mi problema no es ese, mi problema es que me he ido
desconectando de la gente y no sé cómo regresar, porque me siento tan diferente
a todo el mundo. Por eso siempre ando buscando a alguien que piense igual que
yo y hacerlo mi hogar; por más enfermo y contraproducente que eso sea.
Recordando
a mi mamá, me di cuenta de que es debido a ella que yo tengo mi pequeña obsesión
con los cumpleaños y lo especiales que son y deben ser. Ella desde pequeña me
hizo mis fiestas, con mis amigos, mi familia, todo planeado con meses de
antelación. Todo hecho de tal manera de que sea perfecto ese día (aún cuando siempre llueve en mis cumpleaños). Gracias a
ella es que pienso como pienso y tengo tan altas expectativas por ese día del
año.
Te extraño, mami.
P.D.: Para hacerlo más entretenido, justamente estoy PMSing. :(
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