jueves, 15 de mayo de 2014

Charlie

Amo esos días en los que termino haciendo cosas que nunca me hubiese imaginado. Hoy fue uno de esos.
En el camino a la universidad, tengo que irme por una semiautopista, donde al lado derecho se puede ver toda Maracay desde arriba (se ve hermosa), y al izquierdo se ve un terreno militar enorme, que es como una pequeña sabana (muy hermosa también). Todos los días paso por ahí y me siento afortunada y feliz de ver por la ventana, llego a la universidad con toda la energía y ánimo posible. Hoy me lleve la cámara, e intenté tomar fotos, pero el día estaba tan nublado que me fue imposible. (Pero no me molestó, porque amo los días nublados). 
Llegué a la universidad y vi una de mis dos materias favoritas: Lenguaje y Comunicación I. Salimos temprano y teníamos dos horas para la próxima clase, así que fuimos a desayunar y luego estuvimos un buen rato acostados en la grama hablando y echando broma. Estando en la grama, Pedro y yo nos pusimos a admirar lo bonito que estaba todo, los pajaritos, los árboles, la grama, la brisa, todo. Nos dimos cuenta también de que en la universidad hay pájaros carpinteros, así del estilo del pájaro loco. Mientras estábamos en eso, vimos que había un pichoncito al pie del árbol y fuimos a verlo, pero el pobrecito estaba como dormido, golpeadito, hambriento... Me conmovió demasiado, pero no sabíamos qué podíamos hacer para ayudarlo, así que lo dejamos ahí, esperando que pudiese encontrar a su mamá o algo.
Luego fuimos a clases, pero me quedé pensando en el pobre pichoncito, y no podía sacármelo de la cabeza. Me daba demasiado dolor. Cuando por fin salí de la clase y mis papás me fueron a buscar, fui a buscarlo y me lo llevé en las manos, para llevarlo a algún veterinario que pudiese ayudarlo. Mientras íbamos en el carro, le di agua en el piquito y sentí que se mejoraba. Fuimos a la UCV para que lo vieran en la facultad de veterinaria, pero el médico llegaba una hora después. Mientras esperábamos, se nos ocurrió hablar con estudiantes de veterinaria para preguntarles qué podíamos hacer y si se encontraba herido. Conocimos a un muchacho (Kike) que estuvo con nosotros todo el tiempo y revisó al pichoncito, dijo que no estaba herido pero que como era tan pequeño, era prácticamente imposible que sobreviviera sin su mamá. Estando ahí, varios muchachos se nos acercaban a preguntar por el pajarito y para revisar si estaba bien. Empezó como a jadear y tuvo pequeñas taquicardias hasta que finalmente se murió. :( Aún no lo supero.
Luego de eso, llegamos a casa, almorzamos y después salí con mi papá a comprar pollo :) En el camino se nos ocurrió tomar unas fotos para un concurso de fotografía que tengo, y nos fijamos que justamente en frente de ese lugar había una tarima y una gran bandera, luego de un gran rato nos acordamos de que era porque María Corina venía a mi Maracay. Fuimos a comprar el pollo, regresamos a casa, y luego volvimos a salir con mi mamá porque ella quería comprar más pollo. Fuimos también a comprar un libro que me pidió la profesora de Lenguaje y cuando regresábamos a casa, tuvimos que pasar justamente por donde estaba la concentración con Mari Cori, así que nos bajamos a verla y estuvimos a menos de un metro de ella; debo decir que es mucho más bonita en persona y su piel es hermosa. No le pude tomar fotos porque a penas encendí la cámara, ahí mismo se apagó porque me había quedado sin batería, mi teléfono estaba igual.


En fin, luego llegué a casa, y estoy demasiado contenta con lo diferente y divertido que fue mi día. Quizás no sea la típica diversión, pero para mí sí fue genial y me encantó un montón.


Más días así, por favor.
P.D: Mi pichoncito se llamaba Charlie.



Agregado: Andreina me escribió hace un ratito y me sigue diciendo que su amigo Daniel es perfecto para mí, pero la chama no termina de presentármelo jajajaja. Según lo que me ha contado, sí es totalmente mi tipo. Esperaré a ver cuándo será que se digne a presentarme al muchacho. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario