Sólo una niña -o al menos así me siento- de 20 años siendo sincera consigo misma.
Cartas nunca enviadas, desengaños, esperanzas, sueños que cumplir y desamores latentes.
jueves, 12 de noviembre de 2015
No tenía ninguna fe en que ocurriera lo que deseaba, y sabía que sin fe no ocurriría. Sabía que sin fe no ocurre nada de lo que debería ocurrir, y con fe casi siempre tampoco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario