Sólo una niña -o al menos así me siento- de 20 años siendo sincera consigo misma.
Cartas nunca enviadas, desengaños, esperanzas, sueños que cumplir y desamores latentes.
miércoles, 24 de junio de 2015
“Privada del habla, deseó que la besara, que la agarrara de la mano y la atrajera hacia él. No importaba dónde. En la boca, en el cuello, en la mejilla. Tenía toda la piel libre para él, a la espera”
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