Sólo una niña -o al menos así me siento- de 20 años siendo sincera consigo misma. Cartas nunca enviadas, desengaños, esperanzas, sueños que cumplir y desamores latentes.
viernes, 25 de julio de 2014
“Amamos a la persona completa con todas sus virtudes y defectos, y, hasta cierto punto, independientemente de sus virtudes y a pesar de sus defectos. La fuerza de un amor tal emerge más claramente cuando la persona amada se tambalea, cuando sus debilidades e incluso pecados salen a la luz. Quien ama de verdad no retira su amor, sino que ama más, ama con plena conciencia de las carencia y los errores del otro, y sin que apruebe alguno de ellos en lo más mínimo.”
- Karol Wojtila, Amor y Responsabilidad
domingo, 20 de julio de 2014
Aburrida
Me siento triste.
Me siento triste por muchas cosas y me molesta sentirme así.
Estamos (o al menos yo) rodeados de mensajes motivacionales, artículos de opinión que nos hacen creer que todo es posible, que sólo hay que esforzarse. Gente diciendo que se aprecien pequeñas cosas de la vida como salir a caminar bajo el sol de verano, se vaya a leer un libro en un parque, se acuesten en la grama a ver el cielo... Cosas así que no puedo hacer.
No puedo porque Venezuela no me deja. No puedo salir a caminar, ni ir a un parque, ni acostarme en la grama. No puedo, no puedo, no puedo. Da demasiado miedo hacerlo. Por un simple placer como esos, puede que no regrese a casa nunca.
Y eso me jode, me duele, me quita la energía.
No tengo energía, Venezuela me la arrancó.
Veo como pasan los mejores años de mi vida. Años que no volverán. Años que deberían dejar una marca importante en mi vida, así tome decisiones equivocadas, pero no. Venezuela no me deja.
Paso el 70% de mis días en casa. 20% en la Universidad. 7% que salgo, pero a hacer diligencias que no puedo hacer desde casa. Y, por no dejar de ponerlo, un 3% que salgo por recreación.
Estoy aburrida. Y no es momentáneo.
Es un tedio permanente.
Tengo 19 años y voy de la Universidad a la casa, y viceversa, del mismo modo y en sentido contrario (sí, a lo Miss).
Y me aburre.
Me aburre mucho.
Mientras escribo esto es inevitable pensar en lo diferente que fue el año pasado para mí. Lo sé. No puedo evitarlo. Sí, salíamos mucho. Pero era más divertido aún porque era contigo. Y aunque extraño sentirme viva, no puedo decir que te extraño a ti.
Mas bien, extraño lo que representabas. Un amigo. Mi mejor amigo. Mi compañero de vida.
Me da miedo no enamorarme de mi mejor amigo otra vez. ¿Cómo se lleva una relación con alguien que no es tu mejor amigo?
Aburrida.
jueves, 17 de julio de 2014
Her
Theodore: Sometimes I think I have felt everything I'm ever gonna feel. And from here on out, I'm not gonna feel anything new. Just lesser versions of what I've already felt.
Samantha: It's like I'm reading a book... and it's a book I deeply love. But I'm reading it slowly now. So the words are really far apart and the spaces between the words are almost infinite. I can still feel you... and the words of our story... but it's in this endless space between the words that I'm finding myself now. It's a place that's not of the physical world. It's where everything else is that I didn't even know existed. I love you so much. But this is where I am now. And this who I am now. And I need you to let me go. As much as I want to, I can't live in your book any more.
jueves, 10 de julio de 2014
¿Pa' qué te vas a pasar trabajo fuera de Venezuela?
Yo opino que ya la década de los noventa terminó.
Pienso que todos podemos refutar eso, o algunos estarán de acuerdo con ella, pero su forma de pensar cambió cuando punto por punto, opiné sobre su intervención. Siempre he pensado que se debe eliminar la creencia de que tu país es solo un territorio.
Venezuela no es solo un espacio geográfico al norte de la América del sur, sino lo que construiste y viviste en él. En este país yo he hecho mis amigos, tengo a mi familia, pero si me voy de él, también los tendré. A veces, cuando nos reunimos para socializar, estamos más pendientes del que habla con nosotros por el teléfono que de los que nos rodean, y no encuentro mayor diferencia entre eso y realizar una videollamada por Skype. Hoy, ni siquiera necesito Skype, WhatsApp es tan práctico que me mantiene tan comunicado con todo el mundo, que a veces molesta.
Si mi gente me va a visitar, será siempre bienvenida, si me consigo a un venezolano en el extranjero veré un pedacito de mi país. No es el territorio, es la esencia. Sin embargo, soy de los que prefiere ver a Venezuela como un grupo reducido de personas a las que quiero (familia, amigos), que a cualquiera con un pasaporte venezolano o europeo pero que nació en territorio criollo. La familia y los amigos, si de verdad te quieren, nunca te van a abandonar, así estés en Nueva Zelanda.
La comida típica venezolana ya es tan popular en el mundo con tanto inmigrante que hasta en los supermercados del exterior puedes comprarte tu paquetico de harina pan para que te prepares tus arepas en casa, sin cola, y cuando quieras. Si comes Shawarma en Caracas, no será difícil comer arepas en Toronto.
Decir que no te quieres ir de Venezuela por los paisajes, siempre me ha parecido ridículo. Ciertamente tenemos paisajes y recursos espectaculares, pero no somos los únicos, el mundo es muy grande, y nos falta viajar. No seamos tan ridículamente soberbios, que por eso seguimos en crisis.
Si he soportado la muerte de seres queridos y de amigos por parte del hampa, puedo soportar el frío de un país nórdico, así que el clima no parece mayor problema.
Pero aprender un idioma parece el reto de todo el que quiere salir del país, sobre todo se ha convertido un problema para la población mayor. A esta persona con miedo, le digo: Atrévete. Aprender un nuevo idioma no es malo y aprenderás a ver al mundo desde otra perspectiva.
Y, con respecto al último punto, me parece que es la cosa más risible. Yo prefiero andar encima con un pasaporte, hacer muchos tramites para estar legal, y andar con esa “carga” burocrática, que bajar a la panadería a cualquier hora y no saber si regresaré vivo.
Irse del país, puede ser un buen cambio para los que no son nostálgicos, y para los que lo son, también.
Si me toca pasar trabajo afuera, prefiero pasarlo vivo que muerto.
viernes, 4 de julio de 2014
Enamorarse y no
Cuando uno se enamora, las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido,
la desdicha se llena de milagros,
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.
Enamorarse es un presagio gratis,
una ventana abierta al árbol nuevo,
una proeza de los sentimientos,
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio.
Por el contrario, desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba,
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
del tiempo hacen escala en el olvido,
la desdicha se llena de milagros,
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.
Enamorarse es un presagio gratis,
una ventana abierta al árbol nuevo,
una proeza de los sentimientos,
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio.
Por el contrario, desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba,
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
-Mario Benedetti.
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