Sólo una niña -o al menos así me siento- de 20 años siendo sincera consigo misma. Cartas nunca enviadas, desengaños, esperanzas, sueños que cumplir y desamores latentes.
miércoles, 22 de agosto de 2012
El desastre.
Que ya no aguanto tanta presión, no quiero seguir pensando en la universidad, ni en que en menos de un mes comienzo clases y que ya en febrero debería estar presentando pruebas de admisión de una carrera que ni sé cuál será, que no tengo amigos, que no soy "amiga", que no dejo de fallarle a la única persona que me ama, que mis papás me malcriaron y me consintieron hasta un punto en el que todo se fue de control y ahora se encuentran con este desastre. Que tengo 17 años pero me hacen sentir de 7, mis papás no supieron explicarme bien eso del "servicio", servir y amar a los demás. Que me dieron el pez, pero no me enseñaron a pescar, y que por todo eso yo soy un desastre, y ellos no saben cómo manejarlo. Que por culpa de las actitudes de mis padres siento que me lo merezco todo, que puedo conseguirlo todo, y eso no es así. Que me encantaría cambiar, trabajar por las cosas que quiero, servir a los demás y volver a amar a los que me rodean, pero no sé por dónde empezar. Que me siento sola, que prefiero estar sola que con otras personas, porque eso significa tener que hablar/hablarles y yo no quiero hablar. Que no sé si tengo el síndrome pre-menstrual grave, o que si soy depresiva y ya. Y que si lo soy, estoy segura que lo heredé de mi mamá. Que siento que no me conozco. Que no me dejan crecer. Que no puedo expresarme. Que tengo todo este lío en la cabeza porque soy una persona distinta fuera de la casa a lo que soy con mis padres. Que me he esforzado por seguir la corriente de pensamiento que tienen mis papás para que logren confiar en mí, pero que es suficiente, y que piden más de mí. Que hace unos días cuando me pregunté qué quería ser en la vida, pensé inconscientemente "casarme y ser mamá", y que ese pensamiento aún está rondando en mi cabeza. Que me molesto conmigo misma por no querer ser médico como mi papá. Que todo eso que me dijeron desde pequeña -y en lo que creí- de que lo que estudiara lo iba a decidir yo y no mis papás era una mentira, o eso de que sea lo que sea que estudiara, si me gustaba me iban a apoyar, también era mentira. Que qué fastidio tener que estudiar a juro alguna carrera "importante", porque eres inteligente. Que quieran que estudie algo y no toman en cuenta si seré feliz o no. Que no sé llorar, sólo sé retener las lágrimas, y ponerme rojísima de la impotencia. Que si alguna vez supe llorar, se me olvidó. Que me da pena porque sé que Andrés puede estar leyendo esto. Que no debería darme pena porque ya le dije que escribía para mí. Que ya puse 72 "que".
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