No me había dado cuenta de lo "triste" que sonaba esto hasta que decidí escribirlo, y la verdad es que sí, luego de todo este tiempo aún no me veo con otra persona. Pero mira, esto no es culpa tuya (miento, sí lo es, un poco), ni que estoy aferrada a una idea del pasado (esto sí es cierto). Lo que ocurre aquí ya es algo propio de mí, y es el tedio que presume empezar algo desde cero. Todo ese protocolo barato, esas sonrisas, esos "quizás", esa incertidumbre, esos ataques de orgullo de no escribirle primero para no parecer desesperada, y toda esa infinidad de cosas por las que se pasan antes de verdaderamente comenzar algo. Y lo peor del asunto es que en ese tiempo posiblemente te des cuenta de que él no es para ti, y luego sientes que perdiste el tiempo. Sí, sí, aplausos. Sin embargo, hay algo que sin duda es hermoso: cuando alguien llegue para convertir ese "protocolo" en algo natural, sabré que es el indicado. Ese alguien con quien los silencios no sean incómodos y me sienta libre de hacer y decir esas cosas tontas que se me ocurren, sin temor a ser juzgada.
P.D: Ya es la segunda vez en el blog que me inspiro con una canción de Caramelos de Cianuro, (ignorando sinceramente su connotación sexual) y digamos que no se siente tan bien.
"Ya daremos de qué hablar y qué pensar pues estamos solos.
Y podemos celebrar que llegó el final del protocolo."
"Ya salimos, hablamos, bebimos, bailamos toda la noche,
Y por algo yo presiento que llegó el momento en que te toque."
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