miércoles, 18 de julio de 2012

Sin protocolo

No me había dado cuenta de lo "triste" que sonaba esto hasta que decidí escribirlo, y la verdad es que sí, luego de todo este tiempo aún no me veo con otra persona. Pero mira, esto no es culpa tuya (miento, sí lo es, un poco), ni que estoy aferrada a una idea del pasado (esto sí es cierto). Lo que ocurre aquí ya es algo propio de mí, y es el tedio que presume empezar algo desde cero. Todo ese protocolo barato, esas sonrisas, esos "quizás", esa incertidumbre, esos ataques de orgullo de no escribirle primero para no parecer desesperada, y toda esa infinidad de cosas por las que se pasan antes de verdaderamente comenzar algo. Y lo peor del asunto es que en ese tiempo posiblemente te des cuenta de que él no es para ti, y luego sientes que perdiste el tiempo. Sí, sí, aplausos. Sin embargo, hay algo que sin duda es hermoso: cuando alguien llegue para convertir ese "protocolo" en algo natural, sabré que es el indicado. Ese alguien con quien los silencios no sean incómodos y me sienta libre de hacer y decir esas cosas tontas que se me ocurren, sin temor a ser juzgada.


P.D: Ya es la segunda vez en el blog que me inspiro con una canción de Caramelos de Cianuro, (ignorando sinceramente su connotación sexual) y digamos que no se siente tan bien.

"Ya daremos de qué hablar y qué pensar pues estamos solos.
Y podemos celebrar que llegó el final del protocolo."
"Ya salimos, hablamos, bebimos, bailamos toda la noche,
Y por algo yo presiento que llegó el momento en que te toque."

martes, 3 de julio de 2012

Vacaciones.

     Gran parte de la culpa es mía, si quiero un amigo, debería empezar a ser amiga. Pero no sé por dónde comenzar de nuevo. Últimamente me he puesto a pensar cómo sería mi vida si desde siempre yo hubiese sido como soy ahora, y llegué a la conclusión de que estaría sola. Duele. No me siento "amiga", ese concepto en mí se ha ido deteriorando desde hace unos 2-3 años. Todas las "bases" que construí con los que me rodean se han ido cayendo poco a poco, y en este punto en el que me encuentro es donde me doy cuenta de eso. Lo más duro de todo es que sé por qué y cuál fue el momento exacto en que las cosas se empezaron a dañar, y eso es lo que más me da rabia. ¿Por qué soy tan tonta, tan... ilusa? En estos últimos meses que estado viendo Violetta (sí, me siento una niña de 10 años viéndolo pero no me importa), además de que me he identificado d-e-m-a-s-i-a-d-o con la protagonista, sólo que ella poco a poco fue encontrándose con personas en su camino que le dan todo su apoyo y realmente se preocupan por ella. Y para mí es duro a veces ver esas escenas donde la defienden y ese tipo de cosas, porque me doy cuenta de que estoy sola. Prácticamente mi única manera de desahogarme es escribiendo aquí. En fin, más de lo mismo. Soy yo quejándome como siempre.
     Por otra parte, están mis deseos típicos de mis meses de vacaciones: Hacer algo diferente, "reinventarme", meterme en cursos de cosas que me ayuden a "soltarme" un poco más, aprender un nuevo idioma, regresar a natación o hacer algún deporte, ir a San Cristóbal (o al menos salir de Maracay), comprar ropa... y esa infinidad de cosas que nunca se me dan. Principalmente porque no hay dinero, y el carro ya no está como para viajes largos. Y estoy frustrada, estoy triste, y odio las vacaciones precisamente por eso. Empiezan las vacaciones y empiezo a deprimirme. Me siento triste porque no hago nada, porque no salgo, porque sigo haciendo lo mismo. Quiero hacer cualquier cosa, lo que sea, con tal de sentirme viva, que sigo aquí, porque sinceramente me siento vacía, muerta. Necesito sentir.
     Lo más difícil de todo este asunto es hacerle la vida imposible a mi papá, porque sé que el quisiera darme todo lo que quiero. Sé que el también se debe sentir igual que yo, sólo que yo no lo sé manejar, él sí.



(Además me da vergüenza sentirme siempre así, ¿por qué no puedo trasmitir paz?)