Sólo una niña -o al menos así me siento- de 20 años siendo sincera consigo misma. Cartas nunca enviadas, desengaños, esperanzas, sueños que cumplir y desamores latentes.
jueves, 16 de mayo de 2013
Confesión #3
Odio que me revisen el teléfono. Que vean las fotos que tengo ahí, mis apps, lo que sea, NO-ME-GUS-TA.
Confesión #2
La primera vez que vino a mi casa, estaba tan nerviosa y emocionada que casi morí de las náuseas que tenía.
P.D: Me di cuenta de que la Confesión #1 también fue sobre él y las náuseas. Sí, bueno, no suena bonito relacionar las náuseas con él, pero si no lo vemos como simples "náuseas" sino como mariposas en el estómago, suena más romántico (demasiado cursi para mi gusto, pero romántico al fin).
P.D 2: Náuseas.
P.D: Me di cuenta de que la Confesión #1 también fue sobre él y las náuseas. Sí, bueno, no suena bonito relacionar las náuseas con él, pero si no lo vemos como simples "náuseas" sino como mariposas en el estómago, suena más romántico (demasiado cursi para mi gusto, pero romántico al fin).
P.D 2: Náuseas.
Borotá
Hoy desperté con unas ganas enormes de irme a una casita en una montaña por un mes. Siempre que me siento así pienso en la casita de campo de mi tía en Borotá, tengo años que no voy y la deseo tanto. Esa casita es el escape perfecto.
Quiero irme.
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