Sólo una niña -o al menos así me siento- de 20 años siendo sincera consigo misma.
Cartas nunca enviadas, desengaños, esperanzas, sueños que cumplir y desamores latentes.
Hay dos cosas que me debilitan:
1) Que después de tanto tiempo se me acelere el corazón al verte.
2) Ver que le dices a ella como me decías a mí.
P.D: Tú.