Me enamoro día a día, noche a noche, de los recuerdos y nada me es suficiente al saber que ya no eres para mí. No me convienes pero algo en tu sonrisa es adictivo, en tus maneras. Sólo una mirada enloquece mis latidos. Y ahí estás, sosegado y tranquilo. Yo no te tengo, ¡pero cuánto quisiera! Tú sólo tendrías que pedirme y ahí estaría yo a tus pies. Pero lo deshaces todo.
Te sueño por las noches, me enamoro del pasado y tú dulcemente me recuerdas que me tardé demasiado y que cambiaste. Sólo con verte a los ojos se deshacen mis esperanzas. Si tan solo me hubiese dado cuenta antes, pero no, me era imposible. Yo no te quería como ahora, me encantaba la idea de saber que siempre estabas ahí y aprovecharme de tu posición. Ya nada puede ser lo mismo, cambiamos de roles en esta escena.
No quiero recordarte, no quiero pensar en ti cuando escribo, no quiero imaginar lo que dirías en cada situación y reírme con melancolía, no quiero que seas lo primero que venga a mi mente cuando piense en "amor", no quiero quererte. Sé mi pasado y sólo eso, te lo pido. Me lo merezco.